Una noche me desperté y me sentí otra vez bien.
Creía que podía aprovechar mejor mi tiempo, que todo era posible.
Me sentía vivo y vital, lleno de energía.
Mis sentidos parecieron despertar, los colores eran muy brillantes, me golpeaban fuertemente.
Las cosas eran muy claras, me daba cuenta de cosas que nunca había sentido. Tenía un sentimiento de alegría, un sentimiento de unión con todo el mundo.
(Citado por Papolos y Papolos, 1992, p. 23)
sábado, 26 de abril de 2008
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